El barrio, Gonçalo M. Tavares (El señor Walser y el bosque)
CAPÍTULO I ¡Qué contento está el señor Walser! En medio de arbustos, hierbas salvajes y otras manifestaciones de la naturaleza todavía en pleno e imprevisible trayecto de vida, he aquí que fue posible construir —gracias a un sentido técnico especializado del que sólo la gran civilización es capaz— la casa simple, sin nada de lujoso u ostentoso, una mera casa para vivir, la de Walser, hombre que se encuentra, por ahora, solo en el mundo, pero que ve en aquella construcción finalmente terminada —¡¿cuántos años tardó?!, ¡tantos!— una oportunidad para en el fondo, seamos sinceros, encontrar compañía. Si hasta entonces la ausencia de un espacio cómodo, cerrado, únicamente suyo, fuera un obstáculo insalvable para la ejecución práctica de algunas invitaciones que estaban bien allí, hacía varios años en su cabeza, como si estuvieran ya escritas o verbalizadas, ahora, todavía con el fuerte olor a nuevo que venía de las mader...



