Dos tardes con Joseph Roth, Sergio del Molino
Es Roth quien abraza resignado su condición de borracho. Sin orgullo, pero tampoco tragedia. Sabe quién es, sabe cómo se ve y sabe cómo le ven los demás. Ha escrito muchas veces sobre la depravación que provoca el alcohol en los hombres. Sabe bien que los pierde y sabe bien que él está perdido, por eso no acepta consejos, promesas de redención ni broncas de amigos, como el pesado Stefan Zweig, que le reprocha que se le vayan en licor los préstamos a fondo perdido que le hace. ... La editorial Phaidon le ha encargado un libro de viajes por el Orient Express por el que le ha pagado un buen anticipo, pero Roth, en vez de comprar los billetes para el tren y ponerse a trabajar, se ha ido a la Costa Azul y se ha gastado todo el anticipo en hoteles, en Pernod y en amantes jóvenes que le consuelen de la tragedia de Friederike. Phaidon le reclama el dinero, ya que no entrega el libro, pero Roth se hace el sueco porque no lo tiene. ... Roth —se dice a sí mismo— bebe para q...
