El barrio, Gonçalo M. Tavares (El señor Juarroz y el pensamiento)
EL ÁRBITRO Como el señor Juarroz no era muy adepto al deporte, optaba por competir consigo mismo, a través de aquello que él llamaba «sus dos jugadores»: el pensamiento y la escritura. Hacía, de este modo, juegos para verificar quién era más creativo: si su pensamiento o su escritura. Para el señor Juarroz —que se consideraba árbitro de esta disputa; por lo tanto, exterior y neutro en relación con su pensamiento y su escritura— la victoria final era siempre de la misma parte: del pensamiento. Su escritura nunca lograba ser tan original como sus razonamientos. Sin embargo, la decisión del señor Juarroz suscitaba siempre gran polémica interna, pues la escritura argumentaba que poseía pruebas físicas y concretas de su creatividad, al contrario del pensamiento, que nunca presentaba ningún tipo de prueba. La escritura del señor Juarroz terminaba siempre por acusarlo de ser un árbitro parcial. Un tramposo, por lo tanto....




