El barrio, Gonçalo M. Tavares (El señor Calvino y el paseo)
LA VENTANA Una de las ventanas de Calvino, con la mejor vista a la calle, estaba tapada por dos cortinas que, en el centro, cuando se juntaban, podían ser abotonadas. Una de las cortinas, la del lado derecho, tenía botones, y la otra, sus respectivos ojales. Calvino, para observar por esa ventana, tenía primero que desabotonar los siete botones, uno por uno. Después, apartaba con sus manos las cortinas y podía mirar, observar el mundo. Al final, después de ver, cerraba las cortinas de la ventana y cerraba cada uno de los botones. Era una ventana que se abotonaba. Cuando por la mañana abría la ventana, desabotonando, con lentitud, los botones, sentía en los gestos la intensidad erótica de quien desviste, con delicadeza, pero también con ansiedad, la blusa de la amada. Miraba después desde la ventana de otra manera. Como si el mundo no fuera algo disponible en cualquier momento, sino al...


