Presentes, Paco Cerdà
Dice Camus que un hombre rebelde es aquel que dice no. Pero negar no es renunciar: es también un hombre que dice sí desde su primer movimiento.
...
Pilar
Todo amor es fantasía. Lo ha escrito el Poeta, y ella no olvida al Poeta. Su ausencia la acompaña. Le duele su recuerdo. Son las once de la noche. Ya la casa, se supone, está en silencio. Es la hora del tercer mundo, como ella misma, Pilar, lo concibió. Un espacio idílico, secreto. Un lugar que solo existe en la mente de quien lo habita. Donde conviven lo real, lo imaginado y lo soñado. Una zona liminar. De limbos y sombras. Una región de lindes porosas entre lo que es y lo que no. Vita irrealis. El reino de la ilusión.
Ese tercer mundo lo inventó Pilar para que dos cuerpos alejados pudieran unir sus almas en romántica comunión. De once a doce de la noche, uno pensando en el otro. Ella pensando en el Poeta, el Poeta pensando en su pilar. Pilar, vida mía. Pilar, preciosa mía. Diosa, gloria, reina mía. Todo eso le decía. ¿Será, acaso, le escribía su Poeta, que ese tercer mundo es el único esencial, donde se dan los verdaderos amores —como el nuestro— pero que los otros dos mundos lo enturbian, echan sobre él, de cuando en cuando, su manto de olvido y de muerte?
...
Qué momento más propicio para conocer al Poeta, instalado en Segovia como maestro de instituto. Una tarjeta de recomendación a través de una amistad común fue suficiente. Y de repente, 2 de junio de 1928, sábado, el Poeta en el vestíbulo del hotel.
Ella menuda, cintura estrecha, mirada acuosa, carne rosa y morena.
Él alto, desgarbado, poco atractivo. Su torpe aliño indumentario . Un rostro, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Ella poeta.
Él, Poeta. Ella lo invita a cenar en el restaurante del hotel la noche siguiente.
Él acepta sin dudar.
Qué romántico puede ser un lento paseo con un desconocido si la noche es tibia y estrellada. Qué irreal, también. Pero todo amor es fantasía. Y así empieza la suya. Con esa cena. Con ese paseo lento, lentísimo, demoradamente lento por la plaza Mayor de Segovia, a los pies del alcázar, ella contándole el engaño de su marido, él siendo verso de manantial sereno. Las miradas nuevas. El espacio fantasmático donde todo pasa y todo queda. Buenas noches, Pilar; buenas noches, Poeta. Así empieza su amor, una pura fantasía.
...
Siempre los postes de electricidad al borde de la carretera, como centinelas crucificados.
...
El día se va despacio, la tarde colgada a un hombro, y una bruma alta va envolviendo la luna. El destino inmediato es La Roda. A la entrada de la población un arco dice José Antonio, La Roda te recibe. Dice eso. No dice Abel, La Roda te despide. No dice Abel, alcalde por accidente de este pueblo durante los primeros ocho meses de guerra, has sido fusilado en las tapias de La Roda hace dos viernes. No dice Abel, pobre Abel, que tu mujer Robustiana está encarcelada por ser esposa tuya con seis años y un día de lóbrega oscuridad por delante, y a ti, agricultor , abogado, que hasta hace poco eras monárquico y luego pasaste a republicano moderado , te ha condenado a muerte un tribunal fascista y has sido ejecutado en las tapias del cementerio.
...
La Muchacha
Que la Muchacha fue violada hacia el final de la guerra ya es casi lo de menos. Total, una más; como miles. A otras las han torturado, y rapado, y hecho tragar ricino, y paseado por sus pueblos detrás de la banda de música mientras ellas iban cagándose por la calle como efecto del laxante, y las han insultado, y las han disfrazado, y les han colgado al cuello carteles que dicen putas, rapadas por putas, y el pueblo reía con el eco de Goya en las cámaras y el pujo de sus bocas, y las brujas de ayer eran las rojas de hoy y el aquelarre era como siempre será, porque la barbarie poco cambia. El cuerpo femenino convertido en trofeo de guerra; un tubo de ensayo de la humillación donde se manifiestan todas sus reacciones: la vergüenza, el estigma, el trauma, el silencio, el temor. Una muchacha violada. Una más. Como otras miles, en principio . Y sin embargo, aquí se juntan cuatro elementos singulares.
Un padre ha denunciado la violación.
La chica solo tiene catorce años.
Un niño ha nacido del abuso.
Y un soldado está acusado del crimen.
...
Solo era coronel cuando tomó la decisión más importante de su vida: resistir, aguantar, no rendirse. Y luego, alimentar la epopeya del alcázar de Toledo. La que empieza con el coronel Moscardó sumándose a la sublevación golpista, proclamando el estado de guerra, negándose a entregar la munición al Gobierno republicano, encerrándose en el alcázar con un puñado de cadetes y soportando setenta días de asedio bajo una lluvia de quince mil proyectiles y quinientas bombas mientras los atrincherados comían carne de caballo y racionaban el agua. El mito quiere que entre las ruinas y la desolación, entre el hedor y el hambre, vayan cayendo heridos y muertos, pero que el coronel Moscardó resista. Quiere el mito recalcar el heroico papel de ese puñado de cadetes capaces de defender el alcázar ante veinticinco mil fieras marxistas. El mito, por supuesto, quiere repetir esa llamada que recibe el coronel de parte del jefe de las milicias rojas con una amenaza: fusilarán a su hijo si el alcázar no se rinde. El mito ensalza que el coronel resistió. Que pudo más el honor que el amor. Que el coronel no cedió, por el bien de España. Que las hordas marxistas fusilaron a su hijo. Que él aguantó una semana más. Y que al fin, tras setenta días y setenta noches, las tropas sublevadas liberaron el alcázar. No importa que los héroes de la resistencia de Toledo no fueran un puñado de cadetes, sino mil doscientos combatientes y solo nueve cadetes. No es preciso detallar que los héroes del alcázar iban armados con mil doscientos fusiles, un mortero, trece ametralladoras y trece fusiles ametralladores. El mito se empeña en las veinticinco mil fieras marxistas que atacaban la fortaleza, cuando el número real de asaltantes era once veces menor. Y por supuesto, el mito dice y repite que a Luis, el hijo del coronel, lo mataron enseguida y que el disparo se oyó por teléfono, aunque el chico fuera fusilado un mes más tarde como una víctima más dentro de una saca más.
Pero lo que importa es el mito, más fecundo que la realidad.
...
Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno , lleva a todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de El Provencio. A Cipriano el cura, fusilado a las tres de la madrugada. A Juan Crisóstomo el canónigo. A Lorenzo el sargento, muerto en el Ebro. A Telesforo el recluta, que se pasó de bando a las filas nacionales y murió en combate.
...
Céline escribió : Cuando los grandes de este mundo empiezan a amaros es porque van a convertiros en carne de cañón.
...
Marcelino
Escribe: Date cuenta de que estamos de favor y el que vive de favores tiene que aguantar la servidumbre. Tómalo con paciencia que con tiempo todo se arregla. Escribe: Tenemos que aguantar estas humillaciones sin poder disponer de nosotros ni poder echar cuentas. A eso de quien calla, otorga, añadimos: No es consentir cuando se otorga por fuerza. Viva el día que podremos responder dando la cara. Escribe: Nos toca fingir para ir viviendo, pues lo cortés no quita lo valiente. Escribe: Hemos perdido todo, todo menos el honor.
...
Uno puede ser un jodido cojo o un caballero mutilado: depende del lado que ocupaba en la trinchera.
...
Basta una frase. El destino de una vida cabe en una larga frase sin puntos.
...
No se parecían.
Uno bajo, regordete, rostro vulgar, papada, voz atiplada, ojos negros, inseguro, hierático, héroe de guerra, general más joven de toda Europa, militarón, conservador, camaleónico para alcanzar la victoria, elusivo, familiar, tímido, paciente, astuto, ambiguo, flexible, superviviente con baraka, sanguinario, frío, insulso, anticuado.
El otro alto, atractivo, ojos claros, voz de galán fornido, anglófilo, lector de Kipling con el If enmarcado en su despacho, poeta frustrado, retórico, abogado con pistola, ideólogo rígido, sensible, vivaz, impetuoso, asceta, directo, moderno, revolucionario, ardiente, carismático, seductor, altivo, juvenil.
No se soportaban.
...
Un abrazo muy fuerte para mis hermanos y para los pequeños y para ti. Solo os pido que todos los años, en este día, tengáis un recuerdo para este padre y compañero que morirá pensando en vosotros. Ángel Martínez, una rúbrica, y ya. No escribe uno lo que quiere. Y uno no querría escribir camión tapia cementerio piquete sangre carros zanjas fosa cuerpos Severina Cesáreo Elías Esteban Martín Pantaleón Valerio Santiago Prudencio Constantino Antonio Demetrio Siro Agapito Vidal Juan Miguel José Fernando José Ángel cal tierra noche olvido, porque eso es lo que viene ahora. El horror hecho rutina, el más siniestro horror. Sin embargo, en el reino de la palabra, hay veces que uno elige el final que quiere y lo escribe como quiere. Entonces busca unos versos. Y no son de Pessoa, porque o poeta é um fingidor. Son de un cortador de vidrio de Mataporquera que estudió por correo y dominaba la palabra. Es el beso la expresión de un idioma universal, dice su rima de arte menor: en la mejilla es bondad; en los ojos, ilusión; en la frente, majestad; y entre los labios, pasión.